El absentismo laboral es, sin duda, una de las cuestiones que más preocupa a las empresas por los problemas organizativos que suscita y los costes que genera, siendo el motivo más habitual que impide acudir al puesto de trabajo la enfermedad común con baja de incapacidad laboral transitoria. En este sentido, las lumbalgias seguidas de afecciones relacionadas con la vista -conjuntivitis, fatiga visual–, o con el estómago –gastroenteritis– o con la mente-desórdenes psicológicos, son las que tienen una mayor relevancia en cuanto a horas perdidas y costes.
Preocupación creciente por la salud mental
De cara a los próximos meses, los elevados niveles de absentismo podrían continuar debido a la presión psicológica a la que ha estado sometida la sociedad de manera prolongada. Todo ello puede generar a la larga un cierto grado de agotamiento mental, con manifestaciones de síntomas psíquicos o físicos como pueden ser problemas con la alimentación, falta de concentración, trastornos del sueño, o cierto grado de tristeza sin llegar a constituir una verdadera depresión.
Y se espera también que la pandemia vaya a multiplicar ciertas patologías psicosociales (estrés y tecnoestrés, ansiedad, burnout, etc.), con la consiguiente demanda de apoyo psicológico por parte de las personas trabajadoras.
Durante el último año, 9 de cada 10 personas en Euskadi aseguran haber sufrido algún episodio de estrés y en muchos casos el estrés está relacionado con el entorno laboral. Y de acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Estadística, este año el estrés ha supuesto el 30% de las bajas laborales en el territorio estatal. Un binomio (estrés-trabajo) que cada vez parece cobrar más relevancia, ya que a veces lejos de quedarse ahí, llegan a aparecer problemas más peligrosos para la salud, como úlceras, insomnio, infartos, alcoholismo…
De ahí que las personas, las empresas y los profesionales médicos estén cada vez más concienciados respecto al estrés laboral y en este sentido se hace verdaderamente necesaria la labor de los especialistas en psicología y psiquiatría, los cuales abordan las distintas patologías del ámbito de la salud mental en todas las etapas de la vida de las personas: ansiedad, depresión, estrés, anorexia, bulimia, adicciones, esquizofrenia, psicosis…, contando para ello con servicios y terapias especializadas tales como atención psiquiátrica, psicoterapia, terapias grupales, de pareja y familia, etc.
Trastornos musculo esqueléticos
Más allá del Covid y sus consecuencias, en el sector industrial, la manipulación de cargas, los movimientos repetitivos, las posturas forzadas, etc. son acciones frecuentes que pueden derivar en accidentes y lesiones músculo-esqueléticas, siendo los sobreesfuerzos causa principal de accidente laboral en este ámbito.
Otra de las medidas que empresas y trabajadores siguen demandando habitualmente en la prevención de riesgos laborales están relacionadas con el cuidado de la espalda y los trastornos musculo esqueléticos, desencadenantes de problemas lumbares, cervicales y dorsales, hernias discales, aplastamientos y fracturas vertebrales, lesiones en miembros superiores, etc. Todas estas dolencias que se pueden tratar desde el momento de su aparición, con terapias eficaces en función de cada caso, en centros y unidades de fisioterapia y rehabilitación que las aseguradoras ponen a disposición de sus clientes.
Y es que siendo una de las ventajas del seguro de salud privado la rapidez en la atención y en el diagnóstico, acceder de forma temprana a pruebas diagnósticas permite comenzar el tratamiento adecuado cuanto antes con lo que esto implica para la recuperación y la vuelta al entorno laboral.
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