A pesar de la pandemia, los astilleros vascos siguen cerrando acuerdos. La empresa Zamakona se ha adjudico un segundo contrato de transporte de pescado vivo para el armador noruego Intership, elevando a cinco los barcos en cartera. Astilleros Murueta también está en racha, y es que, junto a Balenciaga, la tercera empresa vasca de construcción naval tras el cierre de La Naval, han logrado siete nuevos barcos en el 2020, dos más que el año anterior.
Estos nuevos contratos suponen una carga de trabajo que se extenderá hasta bien entrado el 2023. Zamakona además de estos dos nuevos acuerdos, está muy cerca de cerrar otros dos, y Murueta, por su parte, se adjudicó un cuarto barco congelador con el armador groenlandés Qaleralik.
La clave para la competitividad de estas firmas está en la especialización en buques de alta tecnología, adaptados a las necesidades de sus clientes.