Fue una de las empresas que contribuyó al desarrollo industrial vizcaíno, muy centrado en la minería y la transformación del hierro en el entramado que supuso Altos Hornos de Vizcaya y su industria adyacente y como tal, es uno de los símbolos que subsistieron a su desmantelamiento cuando el costo del metal en el mercado derivó ese tipo de industria a otros países.
En todo este tiempo, EMICA ha sabido adaptarse a nuevos tiempos y mercados, sobreviviendo a dos guerras mundiales, una civil y otras tantas frías, varias crisis, regímenes... En este tiempo ha formado parte de grandes multinacionales y ha vuelto en varias ocasiones a su origen familiar.
Dedicada inicialmente al comercio de bombas centrífugas, ventilación industrial y maquinaria en general, pronto comenzó la fabricación de bombas centrífugas, con tecnología alemana de amplio prestigio internacional y disponiendo ya de patentes propias.
Hoy, aquella empresa que nació hace 120 años en Bilbao, está presente en más de 40 países con la característica robustez y fiabilidad de sus bombas. A pesar de lo convulso del siglo XX, siguen construyendo sus bombas de la misma manera, con el mismo metal, con la maestría y artesanía heredadas, pero adaptándonse a los nuevos tiempos, donde la innovación, la eficiencia energética, la industria 4.0, el diseño avanzado y las soluciones a medida se hacen más necesarias que nunca.