Esto sucede porque se adelanta la producción de melatonina, hormona implicada en la regulación del ciclo circadiano, y se reduce la serotonina, provocando un desequilibrio en el organismo al que es preciso adaptarse. A ello se suman la bajada generalizada de temperaturas, la lluvia y con ello la llegada de resfriados y gripe que debilitan el sistema inmune.
Quienes sufren esta situación se muestran fatigados y con una molesta sensación de falta de energía que impacta también directamente en su desempeño y productividad dentro del ámbito laboral.
Astenia otoñal: 10 claves para evitar que afecte en el trabajo
Aunque esta sintomatología, atribuida al cambio estacional, suele ser leve y transitoria, desde la empresa se pueden también impulsar medidas que ayuden a minimizar su impacto, así como inculcar hábitos de autoprotección y apoyo que mejoren el bienestar y la salud.
- Promover una actitud positiva
El entorno laboral ha de cuidarse de tal forma que ayude a promover una actitud positiva en cada uno de los miembros del equipo. Una situación que no debe ser incompatible con que el empleado se enfoque en impulsar nuevos proyectos, llevar a cabo tareas importantes o aportar ideas creativas.
- Marcar retos, objetivos y metasretadores
Es importante establecer metas, retos y objetivos que motiven y que impriman un buen ritmo de trabajo, asegurando que haya una buena coordinación, organización y planificación como elementos claves para controlar la presión laboral y el estrés, un antídoto eficaz frente a la fatiga y el desapego laboral.
- Ofrece información sobre la salud a los empleados
Proporcionar información a los trabajadores a través de los canales habituales, destacando la relevancia de un adecuado descanso y de dormir las horas suficientes para prevenir el cansancio.
En caso de que alguna persona experimente un nivel alto de astenia otoñal o si ésta persiste en el tiempo, habría que considerar ponerla en contacto con los servicios médicos de la empresa o contar con el servicio de prevención de riesgos laborales para que le haga llegar toda la información, orientación y ayuda necesarias.
- Poner en valor la importancia de una correcta alimentación
Los empleados han de ser conscientes de los riesgos de una mala alimentación. Esta puede conducir a una falta de energía e incluso contribuir a la denominada depresión postvacacional. Con una buena nutrición, gozarán de la vitalidad y energía que precisan para afrontar cada jornada.
- Fomentar la actividad física habitual
La actividad física moderada y regular actúa como contrapeso ante la astenia otoñal. Sería bueno fomentar que los miembros del equipo caminen, salgan con la bicicleta o practiquen cualquier otro deporte en su tiempo libre u organizar actividades deportivas desde la propia empresa. El deporte libera endorfinas, neurotransmisor cuyo aumento produce una sensación de bienestar.
- Garantizar una óptima iluminación en el trabajo
Una luz adecuada, sobre todo cuando es natural, contribuye a frenar la astenia. De hecho, esta se agrava con la falta de vitamina D con síntomas como aletargamiento o decaimiento. La vitamina del sol da vigor y regula el reloj biológico. Por otro lado, es crucial lograr una temperatura adecuada en las instalaciones. Trabajar sin excesivo frío ni calor favorece el bienestar y la productividad.
- Permitir descansos cortos y programados
Las pausas en el trabajo para estirarse y dar unos pasos mejoran los niveles de concentración y despejan la mente. Es esencial que estén relativamente programadas y que no superen los tres o, como mucho, los cinco minutos.
- Asegurarse de que los empleados se hidratan
Al igual que los pequeños descansos para estirar la espalda y las piernas, beber agua mantiene los niveles apropiados de hidratación que el organismo requiere. Por ello, es bueno que en el lugar de trabajo haya un dispensador.
- Fomentar las relaciones sociales y el buen ambiente laboral
Un buen ambiente y unas relaciones idóneas entre los miembros del equipo de trabajo generan sinergias y mantienen los niveles de energía altos.
- Anima a preservar los espacios limpios y ordenados
Una estrategia para estimular a los trabajadores es animarles a que mantengan limpios y ordenados los entornos de los que son responsables. Esto potencia su motivación y sensación de control. Además, tiene otros beneficios, como el fomento de conductas seguras y organizadas.
En definitiva, la productividad depende de una serie de condiciones sobre las que en ocasiones se puede actuar también desde la empresa. Las rutinas, el orden, la promoción de la salud, el control de los niveles de estrés, la potenciación de la motivación apoyando nuevos retos, el cuidado del entorno laboral y las relaciones, así como la organización del trabajo son algunas de las que pueden ayudar a sobrellevar esa transición y que el impacto sea mínimo.
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