En el sector industrial, la manipulación de cargas, movimientos repetitivos, las posturas forzadas, etc… son acciones muy frecuentes que pueden derivar en accidentes y lesiones músculo-esqueléticas, situándose los sobreesfuerzos como uno de los principales accidentes laboral en este ámbito.
Lesiones en espalda
La mayoría de las lesiones músculo-esqueléticas se localizan en la zona dorso lumbar y son originadas por manipulaciones de cargas y movimientos repetitivos, así como también en extremidades distales en hombro y cuello. Se deben principalmente a las malas posturas adoptadas tanto en la espalda y en las extremidades inferiores así como a mala praxis de trabajo motivada por las prisas o por la escasa importancia que se otorga a la adopción de una postura correcta. Si estas se repiten en el tiempo, conllevan lesiones músculo-esqueléticas de diversa índole.
Lesiones en miembros superiores y en la zona del cuello y del hombro
Estas lesiones se deben a movimientos repetitivos o posturas forzadas mantenidas que se repiten constantemente a lo largo del tiempo. Son problemáticas porque cuando empieza a manifestarse cierto dolor, pueden no atenderse convenientemente, desoyendo las señales emitidas por el cuerpo y forzando ciertos movimientos, con lo que se genera mayor grado de lesión.
Tratamiento de las lesiones músculo-esqueléticas
Todas las dolencias de carácter músculo-esquelético se pueden tratar, en principio, de cuatro formas diferentes: terapia manual mediante masajes o movimientos articulares, con agentes físicos como el calor y el frío, mediante electroterapia, con terapia invasiva a través de agujas o corrientes más agresivas, o por último mediante ejercicio terapéutico del fisioterapeuta (con dolor) o del preparador físico (sin dolor). Es también importante una alimentación equilibrada para la recuperación de los tejidos y para el rendimiento laboral diario, así como el descanso, considerado un pilar fundamental en la recuperación de cualquier lesión.
Cambio de la cultura preventiva
Se está viendo en el entorno empresarial la necesidad de mejorar los indicadores de lesiones de bajas de origen ergonómico, siendo preciso evolucionar hacia una cultura participativa ergonómica en la que cada uno de los agentes implicados (dirección, personas empleadas, mandos intermedios, etc.) se involucren en la mejora ergonómica de las condiciones de trabajo, con proyectos de formación que ayuden a identificar posibles situaciones de riesgo y la puesta en marcha de medidas preventivas, tanto de carácter técnico como organizativo.
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