Gracias a su horno de arco eléctrico, el uso de chatarra reciclada y el suministro de energía 100 % renovable, la planta se consolida como uno de los referentes europeos en la fabricación de acero con bajas emisiones de carbono.
El proyecto está teniendo además un importante impacto en el empleo, con cerca de 380 personas en plantilla y más de 220 profesionales de empresas auxiliares, reforzando el papel de Bizkaia y Euskadi como referentes de una industria competitiva, innovadora y sostenible.