El seguro de salud privado, el beneficio social más valorado por los trabajadores

Los hábitos sociales están cambiando. El cuidado de la salud resulta cada día más prioritario en las sociedades avanzadas y contar con un seguro médico se está dejando de percibir como un bien de lujo, anteponiéndose la demanda de más y mejores servicios sanitarios a otro tipo de consumos. Conscientes de esta creciente preocupación que tienen las personas por cuidarse, también cada vez más empresas aseguran la salud de sus plantillas apoyándose en la sanidad privada.

Según los últimos datos publicados por ICEA, el seguro médico colectivo ha recogido el mayor crecimiento en 2016 (6,62%) y en IMQ, la cartera de clientes colectivos dobla a la de particulares, tendencia que se confirma año tras año. Por otra parte, el último Barómetro de Salud de nuestro socio Adeslas señala que el beneficio social más valorado por los empleados es el de salud (por delante del plan de pensiones, viajes de incentivos, vacaciones extra, etc.) y el 70% de los que tienen un seguro de salud a través de la empresa, consideraría una gran pérdida dejar de disfrutarlo en caso de cambiar de trabajo. Este mismo Barómetro afirma que más de la mitad de las empresas siguen ofreciendo el seguro de salud como un beneficio social puro, con cargo a la propia empresa, si bien los programas de retribución flexible y las fórmulas de cofinanciación van cobrando un mayor protagonismo.

La contratación del seguro médico colectivo aporta beneficios obvios a las empresas como contribuir a la creación de un entorno laboral saludable, ayudar a la conciliación familiar (flexibilidad de horarios en citas médicas), y crear una imagen de empresa más positiva, incluso en términos de RSC. Ir más allá en el cuidado de la salud de los empleados es una decisión que beneficia a estos, pero también a la empresa. La introducción de elementos emocionales en el paquete retributivo y de beneficios sociales es clave para conseguir una plantilla motivada, fidelizada, comprometida, y por todo ello, también más productiva, pudiendo contribuir a la reducción del absentismo laboral, a la disminución de la rotación de la plantilla y a la captación de talento.

El coste del seguro médico puede ser asumido voluntariamente por el empleado/a y con ello acceder a unas condiciones más ventajosas en cobertura y precio que las que ofrecen los seguros particulares. En el caso de que el coste del seguro médico fuese asumido por la empresa, las condiciones económicas serían aún mucho más ventajosas y se beneficiaría de un tratamiento fiscal favorable, ya que se desgravaría a través del Impuesto de Sociedades.

Del seguro privado de empresa se valora, sobre todo, la libre elección entre el más amplio cuadro de médicos y centros, la atención sin esperas, personalizada y con amplios horarios de consulta, la calidad asistencial con tecnología de vanguardia y la posibilidad de incluir también a familiares. En el trato diario con los asegurados colectivos se puede percibir el orgullo de pertenencia hacia su empresa al ser conscientes de que se preocupa por ellos, sintiéndose más valorados.

 

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